Al fin.
Era hora.
El universo se puso por un segundo a mi favor.
Y así
de la nada
en medio de un chat sumamente nimio
(entablado sólo para mantener el contacto)
de repente
imprevistamente
me dijiste un piropo.
Bello piropo
acariciante piropo
dulce piropo reconfortante.
Y encima
dijiste que no es piropo sino mera realidad
(y que conste que me encantó que dijeras eso).
Justo justo
asomaban un par de rayos entre las nubes oscuras
después de tantas tardes de lluvia y cielo siemprecubierto.
Estaba segurísima de que te trajo el sol
pero no sé...
quizás al sol lo trajiste vos.
(escrito el 30 de octubre de 2011)
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