martes, 20 de marzo de 2012

lluvia


Un nombre propio
resbala con cada gota.
Certeza de pluralidad
de interés provisional y volátil.

Desliza lejanía
cada vez más profunda
insondable.

La pasión, sosegada por la indiferencia.
La congoja irreversible…

No hay nada más tortuoso
más arduo
más patético
que la sonrisa artificiosa
de unos labios, de unos ojos
sumidos en la tristeza.

Sin embargo te sonrío.

Pero ni toda la lluvia del planeta alcanza...

jueves, 15 de marzo de 2012

vestido en oferta


Hace poco salí de compras con una amiga. Conseguí una musculosa de modal y una blusa estampada.  Además encontré un vestido muy lindo, en oferta.

Discreto, sencillo, cándidamente bello. Largo a la rodilla, negro con pequeñas florcitas de tenues colores, la pollera suelta, la cintura marcada con un lazo. Y a un precio más que favorable.

Me lo probé. Me quedaba pintado.

Mi amiga dijo que parecía Laura Ingalls, pero en un buen sentido. No sé cuál puede ser el buen sentido de parecer Laura Ingalls, pero ella lo dijo como un halago.

A mí no me convencía, no sabía bien por qué. Todavía no lo sé.

Mi amiga insistió: es ideal para vos.

Me miré mil veces en el espejo, desde todos los flancos. Y era cierto: lucía perfecta. Resaltaba mi cintura, ocultaba lo peor de mis piernas, disimulaba mis anchas caderas. Mi cuerpo se figuraba armonioso en ese vestido.

Encima tan cómodo.

Sin embargo no me cerraba ese estilo naif, no era lo que necesitaba en ese momento, yo quería otra cosa.

Decidí dejarlo, con esta promesa: si alguna vez regreso a ese negocio y el vestido todavía está, aún nadie lo adquirió, sigue sobrio e incólume en su percha, colgado del exhibidor, entonces me lo llevaré sin dudarlo pues será obvio que su destino es ser mío.

Con ese pensamiento y un dejo de consternación, lo abandoné en el mostrador.

Cuando salía del local, justo después de despedirme de mi amiga, me cayó la ficha, tuve una epifanía, una revelación. Y comprendí todo de una buena vez.


Yo, para vos, soy un vestido en oferta.

viernes, 17 de febrero de 2012

Pimpollo


Tenía espinas el pimpollo que me regalaste. Sutiles, mínimas, casi invisibles. Pero hirientes. Me pinché los dedos dos o tres veces. Me quejé. Te molestó mi refunfuño y me pediste que te lo devuelva: “Si te lastima, dejalo”, dijiste.

No lo hice, por supuesto. Era demasiado lindo para abandonarlo por unas espinitas, por unos pinchazos. Sé muy bien que todo lo bello tiene su lado punzante, desgarrador.

Además, ese pimpollo tenía (tiene) un gran valor. Me lo diste después de tanto desencuentro: vos querías bailar conmigo, yo quería bailar con vos, pero la noche fue impía, inexorable, y sólo alcanzamos a vernos unos minutos y desearnos felizañonuevo.

Y yo que tenía tantas ganas de que estemos juntos…

Suerte que con el sol llegó tu mensaje, justo cuando entraba de vuelta a mi casa. No dudé ni un segundo mi respuesta: “Venite”. Vos sí dudaste, como siempre. Pero finalmente apareciste, finalmente nos besamos tanto, finalmente nos colmamos de abrazos y caricias, finalmente hicimos el amor tiernamente y festejamos el fin de año como corresponde.

“Quien te dice –me dijiste- el próximo 31 lo pasamos juntos”. Y me diste el pimpollo.

Ya era 1º de enero. Los dedos pinchados me dolieron todo el día. El dolor más maravilloso que he sentido nunca.

jueves, 16 de febrero de 2012

hoy


Es esa luna naranja
el cabello negro en mi almohada el día después
el amor incondicional por los amigos
esos besos que me apasionan
el pelo revuelto hacia arriba
que el ratito prometido se prolongue por horas
la música melosa que tanto te gusta…

Son tus historias infinitas
las promesas que nunca vas a cumplir
tu supuesta permanente entera disposición
esos sms sorpresivos y bellos
los piropos inesperados
incluso tu afición peleadora.

Es tu naturalidad que me hace sentir tan cómoda
es el nivel de intimidad lo que me enamora tanto
aún pese a tus alejamientos repentinos
a tus extrañas formas de evitarme
a tu fluctuante rechazo…

Hoy
sigo intentando dilucidar
si me hacés bien
o mal…

(26 de diciembre 2011)

jueves, 9 de febrero de 2012

freezer


Gélida
Azul
Tiritando
Dura
Hecha un cubito
Entumecida
Cubierta de escarcha
Desolada
Angustiada

Así me dejaste
cuando decidiste
unilateralmente
apaciguar lo que teníamos
aquietarlo
enfriarlo.
Cuando elegiste poner entre nosotros
esa barrera,
esa distancia perenne
que no me dejás cruzar
ni romper
ni superar.

Y lo peor
es que yo
en vez de acercarme a otra llama
en vez de hacer otra fogata
en vez de buscar otro calor
sigo esperando
que vuelvas a abrazarme
y derritas todo este hielo insano
que vos mismo esparciste…

miércoles, 8 de febrero de 2012

espera


Tu alejamiento circunspecto

sólo alimenta mi esperanza.

Te ruego

que me digas

sin rodeos

que ya no sentís nada

que ya no te intereso

que ya no vas a verme más

y así arranques de cuajo

esta incertidumbre

que me está aniquilando

tan cruel

y lentamente…

(26 de enero de 2012)

lunes, 6 de febrero de 2012

miércoles de angustia


Aunque todo esté perfecto
mis labios sigan dolidos de tanto besarte
la noche haya sido maravillosa…

Aunque tu sabor perdure en mi boca
mis manos sientan que te tocan
y tu aroma esté omnipresente…

Miércoles de angustia
de melancolía.

Miércoles desahuciado
desesperanzado
lúgubre
patético
oscuro
necio
desesperado.

Inconmensurablemente triste
impasiblemente tortuoso…

Los miércoles te extraño horrores.

(escrito el 13 de enero de 2011)

frescor de pomelo


Hoy compré jugo de pomelo frescor.

De pronto tuve la imperiosa necesidad de tenerlo en mi heladera así que agarré la billetera y salí corriendo al súper más cercano.

Lo busqué como poseída entre las góndolas. Cuando lo encontré me volvió el alma al cuerpo.

Mientras hacía la cola en la caja

imprevistamente

sorpresivamente

me asaltó el recuerdo de un fragmento de “El Principito”

cuando el zorro habla de domesticar y ser domesticado y de los campos de trigo meciéndose al viento.

Y entonces estuve segura

segurísima

de que al tomar el primer sorbo reviviré tus abrazos y tus besos

volveré a sentir tu aroma

tus caricias

y escucharé tintinear a todas las estrellas.

Porque en lo que a mí concierne, el jugo frescor de pomelo es exactamente del mismo color que el trigo…

(escrito el 26 de diciembre de 2011)

jeroglífico


Sos un enigma.

No puedo descifrarte y creo que eso es lo que más me gusta. El juego un poco arriesgado y malicioso. La sensación de pisar terreno pantanoso y tener los pies embarrados y de vez en cuando resbalar. La emoción de no saber qué puede llegar a suceder, si algo efectivamente pasará.

Tanto tiempo creyendo equivocadamente que estaba sobre suelo firme y no, nada que ver, nada menos real. Ahora valoro más que nunca el sentido de la aventura. Lo quiero en mi vida. Lo busco.

Quiero tener barro debajo de mis uñas, en el pelo, en la comisura de los labios. Quiero meterme de lleno en el fango, nadar un rato en él, arriesgarme, exponerme. No me importa si me ensucio y menos si es por vos, con vos.

Metete conmigo.

(escrito el 9 de noviembre de 2011)

febo asoma


Al fin.

Era hora.

El universo se puso por un segundo a mi favor.

Y así

de la nada

en medio de un chat sumamente nimio

(entablado sólo para mantener el contacto)

de repente

imprevistamente 

me dijiste un piropo.

Bello piropo 

acariciante piropo

dulce piropo reconfortante.

Y encima

dijiste que no es piropo sino mera realidad

(y que conste que me encantó que dijeras eso).

Justo justo

asomaban un par de rayos entre las nubes oscuras

después de tantas tardes de lluvia y cielo siemprecubierto.

Estaba segurísima de que te trajo el sol

pero no sé... 

quizás al sol lo trajiste vos.

(escrito el 30 de octubre de 2011)